El consuelo alemán

Entre Alemania y Uruguay poseen cinco títulos mundiales (tres les pertenecen a los europeos, dos a los sudamericanos). Sin embargo, ayer ambos se medían no por papeles primarios ni para sumar una nueva copa en sus vitrinas, sino que por el consuelo que entregaba el tercer puesto de Sudáfrica. Los germanos, que en algún momento hasta pintaron para campeones, mas terminaron rindiéndose estrepitosamente ante España en semifinales, asomaban como favoritos del enfrentamiento. Y al final de los 90 minutos, esa condición terminó por ser ratificada. Aunque no sin antes sufrir frente a un cuadro charrúa esmerado y con elevadas dosis de pundonor y huevos.

De hecho, la Celeste fue la que comenzó a apretar, con un tiro libre de Diego Forlán, uno de los jugadores más destacados durante el torneo. El aviso de Cachavacha hizo comprender a los teutones, que el devenir de sus pretensiones sería àrido, por lo que prontamente buscaron la forma de contrarrestar la insolencia. Manifestación de aquello fue un cabezazo de Arne Friedrich que dio en el travesaño. ¿La confirmación? El minuto 19, cuando Thomas Müller convirtió el 1-0 y su quinto tanto de producción personal durante el Mundial, lo que convirtió en el segundo jugador en la historia con esa edad o menor en conseguir dicho logro. El anterior fue Pelé, en 1958, con 17 años.

La conquista alemana, eso sí, no generó que los uruguayos bajaran los brazos. Empujados por Forlán y elementos como el incansable Diego Pérez, los muchachos del profe Óscar Washington Tabarez salieron al frente en búsqueda de petróleo y el pozo fue encontrado rápidamente gracias a una pelota recuperada en mitad de cancha que culminó Edinson Cavani. Los charrúas, envalentonados con la diana fueron por más y el propio Forlán, con un revoleo, establecía diferencias a los 51′, sumando también su quinto registro durante Sudáfrica (mismo número tienen David Villa y Wesley Sneijder, a quienes les falta disputar el partido de la final).

El bronce parecía listo en los cuellos sudamericanos. Sin embargo, a la Mannschaft la cosa no le gustaba mucho y marcaron el ritmo de los siguientes minutos, donde consiguieron revertir la tortilla. Marcell Jansen a los 56′, en un cabezazo que contó con ayuda de un débil Fernando Muslera, y otro testarazo de Sami Khedira, a los 82′, dejaba el tercer lugar en manos europeas.

Quedaba poco, pero no por ello Uruguay cejó en su intento de alargar la definición. De hecho, cuando se jugaba el último minuto de descuento, Forlán dejó el estadio en silencio, mientras Jabulani se desplazaba por los aires, producto de un tiro libre. Caprichosa, eso sí, la pelota dio en el horizontal. Una cruel vuelta de mano, considerando que los charrúas accedieron a semifinales gracias al penal de Asamoah Gyan que golpeó la barra, también en el último suspiro. La Celeste se puso a llorar, mientras Alemania desataba la fiesta del consuelo, aunque con un damnificado: Miroslav Klose, quien no fue incluido en la titularidad y perdió la chance de alcanzar a Ronaldo en la lista de máximo goleador de Mundiales, que ostenta el brasileño con 15 conquistas, una más que el pobre Klose, a quien ya no le quedan años para intentar derribar la marca.

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