Día 18: Gracias muchachos

Mirar las cifras siempre encierra un ejercicio de masoquismo gratuito, cuando éstas no son favorables, como se da en el caso de las estadísticas de enfrentamientos entre Chile y Brasil. La superioridad histórica de la verdeamarilla sobre la Roja es abismalmente incontestable y ayer se sumó un nuevo antecedente: el Scratch firmó un cómodo 3-0 ante el Equipo de Todos, en los octavos de final de Sudáfrica 2010. Una caída estrepitosa que sepulta en una década el último éxito chileno ante los herederos portugueses (3-0 en las Eliminatorias a Corea-Japón 2002), que mantiene invicto a Dunga, DT de la canarinha, en sus partidos ante la estrella solitaria y que ratifica la paternidad brasileña sobre el ahora cuadro de Marcelo Bielsa, en Mundiales.

Chile buscaba revancha al 4-2 de las semifinales de 1962. Chile buscaba venganza del 4-1 en los octavos de Francia 1998. La tercera es la vencida sonaba como una promesa bonita, considerando ese afán que tenía este elenco de pararse de igual a igual ante cualquiera, incluso llevando la iniciativa. Los brasileños, por su parte no convencieron en la fase de grupo. Podía ser la oportunidad. Sin embargo, como dijo Claudio Bravo, “Brasil es Brasil”. Los pentacampeones saben cuando apretar el acelerador y para mala fortuna nuestra, la chapa la sacaron ahora.

Pese a un inicio atosigante de la Roja, que incluso tuvo una linda oportunidad en los pies de Humberto Suazo, el Scratch fue expresando la excelencia de su contragolpe, de su cambio de ritmo. Avisó con un remate de Gilberto Silva bien rechazado por Claudio Bravo, pero luego liquidó con otras de sus armas: las pelotas detenidas. A los 35′, un corner fue ganado en las alturas por Juan para romper el cero. 180 segundos después, con Chile mareado, Luis Fabiano explotó una mala línea del offside y estiró las diferencias. A los 59′, llegó el tercer puñal por medio de Robinho. El cuadro de Bielsa trató de maquillar la distancia con intentos de Suazo y Jorge Valdivia bien controlados por el propio Juan y Lucio. Por las bandas, ni Jean Beasejour ni el pálido Alexis Sánchez lograron prevalecer hasta que se consumieron los minutos y las ilusiones chilenas.

“Pelearon como leones”, señaló desde la tribuna Michelle Bachelet, la ex presidenta y madrina de la Selección, como una forma de agradecer las alegrías que trajo este equipo. Había sueños de grandeza y esta Roja logró cosas importantes. De partida ganó los primeros partidos para Chile desde 1962. No fue de paseo como ocurrió en 1966, 1974 ó 1982. En 1998 también se llegó a octavos, pero a puro empate. Además mostró un sello que nos metió en el panorama mundial de la redonda. No hubo país que no hablara de las disposiciones tácticas de Marcelo Bielsa, agradeciendo su espíritu ofensivo y que incluso hizo a Johan Cruyff llamarla la heredera de “La Naranja Mecánica” que el conformó entre 1974 y 1978. Buenas palabras que ahora encierran una tarea: más allá de que siga el rosarino a cargo, se debe consolidar un trabajo integrado para depurar dicho estilo, que Chile juegue así siempre y quizás el camino a cumplir los sueños se vuelva más corto.

Holanda 2 – Eslovaquia 1

Pero bueno, el show debe continuar hasta encontrar al campeón. Brasil expuso sus argumentos y ahora deberá mantenerlos en su próximo duelo en cuartos de final. ¿Su rival? Holanda. Los Oranje vencieron por 2-1 a Eslovaquia, en un partido más bien parejito. Al inicio ambos elencos trataron con remates de distancia que no alcanzaron a levantar a nadie de sus asientos. Pero mientras eso distraía, Wesley Sneijder y Arjen Robben, que fue titular por primera vez durante el torneo, establecían su “pequeña sociedad”, la cual redundaría en un pase filtrado del primero al segundo para el 1-0.

Con la ventaja, Holanda, creadora del fútbol total, olvidó esos papeles y anestesió el juego. Se limitó a adminstrar el balón y regalar bostezos. Nada de espectáculo. Sí, insistimos, hablamos de Holanda. Nada ocurrió hasta el descanso y en el complemento fue Eslovaquia, viendo la modorra y cómo se escapaban sus sueños, la que trató de mover un poco el culo. Miroslav Stoch y Robert Vittek pusieron en aprietos al golero Maarten Stekelenburg. Olía a empate y por ello, los Oranje decidieron volver a pisar el acelerador y en un par de jugadas Dirk Kuyt alcanzaba el 2-0. Ya no quedaba tiempo para hazañas, mas los eslovacos se dieron la maña de descontar a través de Vittek, quien se puso a la cabeza de la tabla de artilleros con cuatro tantos, los mismos que Gonzalo Higuaín.

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