Día 13: De Hollywood

Estados Unidos logró este miércoles avanzar a los octavos de final de la Copa del Mundo, en una historia que perfectamente podría ser llevada a Hollywood, como un guión de suspense o acción. Con dos unidades en el Grupo C, los mismos que Inglaterra que en paralelo disputaba su enfrentamiento con Eslovenia (4) y uno más que Argelia, su rival de turno, los Yanks estaban forzados a una victoria para cumplir con el objetivo.

Sin embargo, los deseos de Les Fennecs eran otros: aguar la fiesta. Y de entrada mostraron sus intenciones con un lanzamiento del eléctrico Rafik Djebbour, el cual hizo bailar el travesaño. Los africanos se lucían bajo la batuta de Karim Ziani, pero poco a poco el gas se les fue acabando, en desmedro de la potencia estadounidense, concentrada en un mediocampo que se ha hecho valer en el torneo, liderado por Landon Donovan y secundado por Clint Dempsey y Michael Bradley, hijo del DT, pero un joven nada apitutado. El poder ofensivo que generaron comenzó a transformar en protagonista al guardavallas Rais Mbolhi.

Cuando el arquero no respondió, el delantero Jozy Altidore se encargó de hacerle la pega: a tres metros de distancia mandó la bola a la estratósfera. El 0-0 pintaba para resultado definitivo. Más cuando en el segundo tiempo Dempsey estrellaba un balón en el vertical y le anulaban un gol legítimo (segunda invalidación errónea que sufren). Sin embargo, ya en los descuentos, el cielo se abrió y el milagro se obró: Donovan, la estrella de esta selección -y por qué no, el jovencito de la película- atrapó un rebote y la mandó a las redes. Era su cuarto gol por las barras y las estrellas, lo cual lo transformó en el máximo artillero en la historia de su país, justo en su undécimo juego en el elenco, misma marca que Earnie Stewart y Cobi Jones. Las lágrimas que derramó en la conferencia eran más que justificadas, pues además llevó a Estados Unidos a octavos de final donde enfrentarán a Ghana.

Inglaterra 1 – Eslovenia 0. Three Lions flojos, pero cumplidores

El triunfo in extremis de Estados Unidos, que le permitió completar cinco unidades y encaramarse en la punta del Grupo C, dejó con cuello a Eslovenia, un equipo con algunas virtudes pero que careció de hambre en el duelo que debía asegurar su paso a octavos, ante Inglaterra, y en el cual cayó por 1-0. Es más, incluso un empate les daba los boletos a ellos y dejaba a los “Three Lions” marcando una nueva decepción en un Mundial. Pero, decíamos, la falta de apetito fue monumental y los de las isla supieron aprovecharlos, bajo sus propias urgencias.

Insistiendo con alinear a Steven Gerard y Frank Lampard, dos monstruos pero que parecen molestarse en la cancha cuando están al mismo tiempo, y a Wayne Rooney quien aún no anota, Fabio Capello encontró paz con dos que no aparecían ni en las cómicas: James Milner y Jermaine Defoe. El primero poniendo un centro desde la derecha, tal como lo haría el mejor David Beckham, y el segundo anticipando a la defensa eslovena para marcar el único tanto del encuentro, a los 23′.

De ahí en adelante, los británicos buscaron asegurar la brega, pero la falta de precisión a la hora de los quihubos fue desastrosa- Steve-G obligó al golero Handanovic a una linda tapada en doble instancia, Rooney estrelló un balón en el palo y así se fueron sucediendo chances que aportaron varios “¡uuuh!”, mas no sustancia. Por su parte, Eslovenia esbozaba tibieza en sus respuestas, guiadas generalmente por su elemento quizás más interesante durante el periplo en Sudáfrica, el zurdo Valter Birsa. Aunque claro, su empeño fue insuficiente y dejó vía libre para que Inglaterra avanzara y ahora espere a un viejo y temido rival: Alemania.

Alemania 1 – Ghana 0. Alegría para ambos

La Mannschaft corría el riesgo de ser eliminada si Ghana los derrotaba, sin embargo, sacó todo su tonelaje para escribir un 1-0 que, además, la puso en la cima del Grupo D. Tras la goleada ante Australia por 4-0 y el tropezón frente a Serbia por 1-0, el verdadero rostro germano era una incógnita, pero luego de la victoria sobre las Estrellas Negras ha ido comenzando a despejarse y confluyendo hacia una misma dirección: el joven y vital Mezut Özil, el volante de 22 años del Werder Bremen y que pinta para revelación del torneo.

Desde sus pies ha nacido el mejor fútbol de los alemanes, distribuyendo hacia Lucas Podolski y Bastian Schweinsteiger, sus aleros. Y ante los africanos no fue la excepción. Los ghaneses, con la idea de no pasar zozobras tampoco escatimaron esfuerzos en la búsqueda del triunfo. Asamoah Gyan y Andre Ayew eran los más inquietos y peligrosos, pero como en el resto de la competencia fallaban en apuntarle al rectángulo generador de orgasmos., como en todo el campeonato (de hecho sólo han marcado de penal) El 0-0 no reflejaba el fragor de la batalla y para ordenar esa precariedad, Özil volvió a asomar y con un remate seco abrió los fuegos. Ghana trató de responder y siguió llevando riesgo al golero Neuer, no obstante, las posibilidades terminaron siendo en vano. Afortunadamente para ellos, el partido paralelo hizo que la derrota de todos modos sirviera para convertirlos en el único africano en esta ronda, donde enfrentará a Estados Unidos. Alemania, en tanto, repetimos: Inglaterra.

Australia 2 – Serbia 1. Por el honor

Serbia necesitaba ganar y ya, pero en la última fecha se topó con Australia y todo se fue al carajo. Los Socceroos comenzaron el campeonato con una goleada en contra que los llamaba a ser el queso del grupo (4-0 ante Alemania), sin embargo, con los días se fue afirmando al punto que se podría decir que “les faltó torneo”, je. Más allá de las bromas, lo de los oceánicos es posible adscribirlo al ítem de los triunfos por el honor.

Los “canguros” tenían una remota opción de clasificar, si lograban encajar una goleada de libro. Entraron con esa idea, pero algo descuidados. Por ello no fue raro ver a los ex miembros de la ex Yugoslavia aprovechando espacios y llevando riesgos a la valla de Mark Schwarzer: Milos Krasic, Nikola Zigic y Danko Lazovic amenazaron en el primer tiempo, pero sus intentos fueron siempre controlados. Llegado el complemento, Australia recordó su misión  con un poco más de resguardo se lanzó al objetivo, consiguiendo marcar dos goles en cuatro minutos. A los 69′ Tim Cahill, acaso el mejor cabeceador del mundo, rompía el 0 y su compañero Brett Holman aumentaba 360 segundos después. ¿Serbia? Daba la hora, pero para disimular un poco acortó distancias a los 84′ a través de Marko Pantelic. Quedaban seis minutos, los que se tornaron insuficientes y llevaron a ambos a armar maletas rumbo a casa.

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