Día 12: La leyenda de Martín

“Andá y defínelo”. Minuto 80 del duelo Argentina versus Grecia y Diego Armando Maradona, según él, le gana el gallito a sus asistentes técnicos, quienes preferían a Gonzalo Higuaín, y manda a la cancha a Martín Palermo en reemplazo de Diego Milito. El partido iba 1-0 y la misión de este flaco desgarbado, a quien llaman Loco, a quien llaman Titán, era de una vez por toda asegurar el paso de la albiceleste a la segunda fase, como líder del Grupo B y con canasta completa.

Los helenos se habían plantado con su esquema defensivo de siempre, pese a necesitar un triunfo para soñar con la clasificación. Los recaudos tenían su epítome en la disposición del deté, Otto Rehhagel, de someter a marca personal al émbolo argentino, Lionel Messi, quien por primera vez oficiaba como capitán trasandino. Asfixiado el Pulga, el circuito argentino quedó en manos de Maxi Rodríguez y Juan Sebastián Verón, quienes empezaron afinados con remates que probaron al meta Alexandro Tzorvas. También lo hizo Sergio Agüero. Pero promediando la media hora, los griegos entraron en calor, evitaron mayores riesgos y firmaron el 0-0 por toda la primera mitad.

En el complemento, Grecia incluso se arrimó a la portería de Segio Romero, por medio de Georgios Samaras. Ante ello, el Diego decidió dar un revulsivo y apuntó a los ingresos de Ángel di María y Javier Pastore. Los volantes dieron un nuevo aire a la selección y a los 77′, cuando la tristeza parecía primar, apareció Martín Demichelis para poner el 1-0. Tres minutos después, el otro Martín, que también es conocido por ser el goleador histórico de Boca Juniors y por perder tres penales durante un mismo partido (Copa América 1999, Argentina vs Colombia), al borde de la cancha cumplía su sueño de jugar su primer Mundial. Y además lo hacía dándose el lujo de cumplir las órdenes predispuestas: luego de un remate de Messi (a quien el arco parece habérsele cerrado en este Mundial), a los 89′, ponía el 2-0. Diego tenía razón y Martín escribía una nueva página en su historia, con casi 37 años.

Con la victoria y el primer lugar, Argentina enfrentará a México, segundo del Grupo A, en octavos de final.

Corea del Sur 2- Nigeria 2. Farra para lamentarse

El otro boleto que se peleaba en el Grupo B fue el que se disputaron Corea del Sur y Nigeria. Quienes tenían más urgencias eran los africanos, que necesitaban una victoria para avanzar y sacar la cara de una buena vez por los equipos del continente, en el primer Mundial organizado en su casa. Por lo mismo, no fue extraño que las Súper Águilas entraran con las revoluciones a full y en quinta. De hecho, a los 12′ ya daban su primer paso con gol de Kalu Uche.

Sin embargo, el gol lejos de darles bríos conllevó el efecto contrario, cuestión que detectaron los surcoreanos, quienes tampoco deseaban quedarse fuera de la fiesta. Luego de ver cómo se salvaban ante la falta de fineza del mismo Uche y de Chinedu Ogbuke, los Guerreros de Taeguk aprovecharon una pelota parada para llegar a la igualdad, un tiro libre conectado por Lee Jung Soo, quien pretendía echarla adentro de cabeza, pero que terminó haciéndolo con su canilla derecha: de Los Tres Chiflados. Tanto ánimo les dio la conversión, que después del descanso, los asiáticos aumentaron por medio de Park Chu Young.

Nigeria quedó grogy, pero como pudo trató de ir arriba para al menos el honor y en esa labor Yakubu Ayegbeni se transformó en protagonista fundamental. Primero al errar un gol increíble, en quizás el fallo más grande de todo el Mundial: en plena área chica, con el arquero tirado en cualquier lado, lanzó un remate que se fue desviado por menos de una cuarta. A los 69′ eso sí tendría revancha, convirtiendo el 2-2 que a la larga sería definitivo. Los africanos quedaron varados, mientras que Corea del Sur festejó su paso a octavos, donde le espera Uruguay.

Uruguay 1 – México 0. Por los viejos tiempos

La Celeste, precisamente, firmó su avance tras derrotar a México por 1-0, en un duelo caliente por el Grupo A y que antes de disputarse ya generaba suspicacias. ¿Por qué? Al ser equipos latinos y ante el hecho de que sólo necesitaban un empate para avanzar ambos, varios supusieron que entablarían algún tipo de acuerdo. No obstante, los que tenían dos dedos de frente sabían que ello no ocurriría, pues quien ganaba tendría como premio evitar a Argentina en los octavos.

Por eso, y desde el minuto uno, charrúas y aztecas salieron a por la victoria, sucediendo oportunidades en ambas vallas. El primero en avisar fue el uruguayo Luis Suárez y luego sería su compañero Mauricio Victorino, defensor de la U. El Tri, en tanto, respondía con un remate de Andrés Guardado que reventó el larguero. La cosa estaba animada y lo fue aún más cuando el propio Suárez conectó un centro desde la derecha y cabeceó de manera potente para burlar la estirada de Óscar “Conejo” Pérez. Era el minuto 44′. Tras el descanso, México salió en busca de la igualdad, a sabiendas que sus 4 puntos estaban siendo igualados por Sudáfrica, que a la misma hora le daba un baile a Francia. La diferencia de goles, en ese instante, aún favorecía a los latinos, pero la idea era prevenir. Javier “Chicharito” Hernández y Francisco “Masa” Rodríguez estuvieron a punto de cumplir el objetivo, pero no pudieron.

El partido se fue haciendo vapor con los minutos y Uruguay afinó sus piezas defensivas, al punto que México perdió toda chance de equiparar. Los celestes mantuvieron su ventaja y clasificaron primeros para enfrentar a Corea del Sur, mientras que los aztecas sufrían. Pero finalmente y pese a la derrota, el objetivo se cumplió y ahora deberán arreglárselas con Argentina, reeditando el cruce en octavos de Alemania 2006, donde los trasandinos fueron los vencedores.

Sudáfrica 2 – Francia 1. El anfitrión termina de humillar a los galos

Con diferencia de goles de +1, México con cuatro unidades logró sobrepasar a Sudáfrica, que sumó los mismos puntos, pero con -2. Pese a convertirse en los primeros anfitriones de un Mundial en quedar fuera en primera fase del torneo, los Bafana Bafana al menos se retiraron con una victoria por 2-1 que los llenó de dignidad y terminó por hundir a Francia, su rival, en el último puesto, un lugar que además refleja todos los conflictos que se venían acumulando durante la era del entrenador Raymond Domenech.

A sabiendas que necesitaban varios goles para obrar el milagro, los dueños de casa llegaron al estadio con ánimo festivo y entraron a la cancha con hambre de gloria. Guiados por Steven Pienaar y Siphiwe Tshabalala apretaron a una formación gala sin su capitán Patrick Evra, uno de los amotinados tras la expulsión del equipo de Nicolas Anelka, por insultar a Domenech. El trabajo sudafricano trajo frutos a los 20′ con un cabezazo de Bongani Khumalo. La tribuna explotó y más cuando Yoan Gourcuff salió expulsado por un codazo y Katlego Mphela estiraba las cifras a los 37′.

Los Bafana Bafana estaban a un gol de lo impensado, pero vino el desperdicio. Reiniciado el segundo tiempo, Mphela estrelló un balón en el travesaño. Pero lo peor vino a los 70′, cuando Florent Malouda descontó para los galos, ensuciando la ilusión local, en una acción que de todos modos no sirvió para maquillar sus propios fracasos. Francia, el último subcampeón de un Mundial, con apenas un punto, se retiró del campeonato por la puerta chica, humillada hasta el escándalo. Con tanta impotencia que cuando el DT anfitrión, Carlos Alberto Parreira fue a despedirse de Domenech, recibió un corte sin nombre.

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