Día 10: Despertó Papá

Después de la apretada victoria por 2-1 sobre Corea del Norte, las críticas arreciaron sobre Brasil. ¿Dónde estaba el espectáculo? se preguntaban todos. La respuesta apuntaba a que con el estilo defensivo que tiene el DT Dunga, el show difícilmente sería visto en los pastos sudafricanos. Sin embargo, los augurios se estrellaron con otra realidad este domingo, cuando la canarinha se enfrentó a Costa de Marfil. Aquí, sencillamente, el pentacampeón despertó.

Los Elefantes africanos, de la mano de Sven Goran Eriksson, representaban un obstáculo complicado por su planteamiento defensivo, no obstante, el plan se desmoronó temprano. A los 25′, una triangulación entre Robinho, Kaká y Luis Fabiano terminó en los pies de este último, quien fusiló al golero Boubacar Barry. El poder de remate de los sudamericanos era repentino y veloz, mientras que su rival se esmeraba por urdir jugadas para encontrar a su estrella, Didier Drogba, lo cual en la mayoría de las ocasiones fracasaba.

Brasil adormecía con su buen pie y del cual ningún jugador está excluido. Desde Lucio, pasando por los laterales y llegando a Luis Fabiano, el gen de la samba emanaba en cada toque. Y cuando aceleraba, era letal. Pasó por ejemplo a los 50′, en una individualidad de Luis Fabiano, en la que tocó la pelota dos veces con la mano sin que lo notara el juez francés Stephane Lannoy, que nuevamente acabó entre las redes. Trampa, pero inadvertida. La verdeamarilla era contundente y volvería a demostrarlo a los 62′ con asistencia de Kaká a Elano.

Tras ello vinieron los enredos. Elano salió por un patadón y Michel Bastos estuvo a punto de seguirle los pasos. Costa de Marfil era ruda, además descontaba por medio de Didier Drogba (79′), lo cual fue encolerizando al siempre compuestito Kaká, quien por fin había aparecido para guiar a los brasileños. Tanto fue su enojo que sobre el final se fue a las duchas por doble amonestación, al darse de manotazos con rivales. Con uno más, los africanos buscaron acortar las diferencias, mas su esfuerzo no fue recompensado. Brasil con 6 unidades ya aseguró pasajes a segunda fase, mientras que el otro cupo del Grupo G se lo pelearán Costa de Marfil (1) y Portugal (1) y Corea del Norte (0), quienes juegan este lunes.

Paraguay 2 – Eslovaquia 0. Feliz día.

Un poquito más temprano, otro sudamericano también salió a la cancha para mantener un Mundial redondo para el subcontinente, aún invicto en el torneo. ¿El representante en cuestión? Paraguay, quien al salir con tres delanteros (Nelson Haedo Valdez, Lucas Barrios y Roque Santa Cruz) a la cancha, demostró de inmediato cuáles eran sus intenciones. Eslovaquia se presentaba como el rival a vencer y desde temprano se notó el hambre de los albirrojos. Los tres arietes ya nombrados entre paréntesis se generaron opciones para abrir la cuenta, pero fue un volante quien abrió las compuertas. Luego de una asistencia de Barrios, Enrique Vera se filtró en el área europea y definió a tres dedos.

Era el minuto 27 y la superioridad del cuadro de Gerardo Martino era evidente. Los eslovacos realmente eran palitroques que parecían  no tener noción de lo que es el fútbol. Aprovechando esa ventaja sideral, los paraguayos regularon energías, convirtiendo el partido en una lata que salió de su siesta sólo en los últimos diez minutos, otra vez gracias a un volante: Christián Riveros. A los 86′, sacó petróleo del arrastre de marcas generado por los delanteros para venir desde atrás y marcar desde la media luna. Luego, una carrera hasta la cámara y dedicación a todos los padres de Paraguay, país que sonríe por ver a sus seleccionados en lo más alto del Grupo F, con 4 unidades.

Italia 1 – Nueva Zelanda 1. Campeón al debe

Gran parte de la escalada paraguaya se debió al sorpresivo empate entre Italia y el supuesto rival más debil de la serie: Nueva Zelandia. El actual campeón del mundo ya había igualado con Paraguay en la apertura, pero en esta ocasión su rendimiento fue bastante lejano a lo que dicta el honor obtenido hace cuatro años. De hecho, la azzurra comenzó debajo en el marcador. Culpable de ello fue un error del capitán y experimentado Fabio Cannavaro, que Shane Smeltz aprovechó cuando apenas se jugaban 7 minutos.

Los niveles de estupefacción eran estratosféricos y llevaron a los europeos a quemar todas sus naves. El primer aviso serio lo dio Ricardo Montolivo con un disparo que dejó temblando un vertical. Y a los 29′ encontraban petróleo, aunque no de manera muy ética: un centro al área y el defensa Tommy Smith toca a Daniele de Rossi, quien se desploma como si un meteorito le hubiese dado. Para Oscar. La falta es comprada y Vicenzo Iaquinta lo cambió por gol. Tras ello ambos tuvieron chances para desnivelar, pero al final la igualdad se mantuvo, generando la celebración de los Kiwis (que llegaron a dos unidades) y la vergüenza itálica (2), que ahora está obligada a vencer a Eslovaquia para soñar con defender su corona.

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