Día 3: Agáchense que vienen los alemanes

Todos los que esperaban la aparición de un gran equipo, de una selección que enseñara una gran performance y a la cual ponerle un cartel de candidato, ya no buscan más: la elegida, hasta ahora, es Alemania. Pese a tener como baja por todo el Mundial a su figura, Michael Ballack, la Mannschaft debutó arrollando a una Australia que, en el papel, era vista como un combinado de grandes progresos en su fútbol, pero que terminó evidenciando errores de amateurs. Fallos tan grandes que le costaron un ignomioso 4-0.

Los Socceroos comenzaron bien y estuvieron a punto de madrugar a los germanos con una de sus principales armas, el cabezazo de Tim Cahill, tras alguna jugada de balón detenido. El lento delantero Richard García también hacía lo suyo. Sin embargo, todo cambió cuando los oceánicos mostraron su cara defensiva y sus suicidas intentos de hacer la línea del off side, sin razonar la entrada de los medios aleros como Thomas Müller, quien a los 8′ ingresó por la derecha, aplicó centro de la muerte y conectó con Lucas Podolski para abrir el marcador.

Desde entonces, los alemanes no mostraron flaquezas, tocaron con paciencia eterna y, quizás inspirados luego de ver “Terminator Salvation”, aniquilaron a su rival. A los 26′ fue Miroslav Klose quien aumentó, anotando de paso su undécimo gol en copas del Mundo y quedando a cuatro del récord establecido por el brasileño Ronaldo. Y si las diferencias eran grandes, éstas se profundizaron a los 56′, cuando Tim Cahill fue expulsado por una entrada a Bastián Schweinsteiger: con un australiano menos y tozudos en la idea del off side, no fue raro que llegaran nuevas conquistas. ¿Los iluminados? Müller y Cacau. La goleada mete miedo y dejó a Alemania al frente del Grupo D.

Ghana 1 – Serbia 0. Castigo a la estupidez

Dicho grupo, el D, había comenzado algo más temprano en el duelo entre Serbia y Ghana, el equipo africano dirigido por el también serbio Milovan Rajevac. Las Estrellas Negras también llegaron al Mundial sin su máxima individualidad, el volante Michael Essien. No obstante, rápidamente exhibieron que mucha falta no les hacía, atreviéndose con un juego vertical y veloz, controlado por Kevin-Prince Boateng y ejecutado por Prince Tagoe y Asamoah Gyan.

Los europeos, en tanto, respondían al juego físico con balones parados. Jugadas preparadas para buscar a pailones como el zaguero del Manchester United, Nemanja Vidic, o los delanteros Nikola Zigic y Marko Pantelic; o tiros directos de Dejan Stankovic o el zurdo Aleksandar Kolarov. Armas expuestas, ambos tenían sus chances, haciendo el 0-0 una situación insostenible, pero que logró permanecer en los primeros 45 minutos.

En el complemento, el punto de inflexión se produjo a los 74′ con una tonta expulsión por doble amarilla de Aleksandar Lukovic y que no sería la única manifestación de estupidez. Curiosamente, eso sí, los serbios mejoraron con diez y se crearon buenas oportunidades de liquidar, pero mal finiquitadas por Vidic y el decepcionate Milos Krasic. El 0-0 ahora parecía inevitable. Sin embargo, un centro que aparentemente no llevaba peligro se transformó en el ejercicio de llevarse una pistola a la cabeza: Zdravko Kuzmanovic metió su mano tan estúpidamente que el castigo fue penal y la explosión de alegría por parte de los ghaneses, tras el acierto desde los doce pasos de Asamoah Gyan. Era el minuto 85′ y fue todo.

Eslovenia 1 – Argelia 0. El desflorecimiento de la Cenicienta

Por el Grupo C, en tanto, la tercera jornada del Mundial entregó el primer triunfo de Eslovenia en la máxima justa futbolística. El equipo con camiseta inspirada en Charlie Brown, tuvo una experiencia para el olvido en Corea-Japón 2002, pero ya pagó su deuda. Ahora si clasificará o no, eso es otra cosa. En el duelo que debía arbitrar Pablo Pozo, fuera por lesión, la presión en mediacancha fue protagonista. Justamente por ello, por la fricción producida, las oportunidades no se desarrollaron de juego directo, sino que con pelotas detenidas.

En ese apartado, los africanos fueron más dañinos, gracias al afinado pie derecho de Nadir Belhadj. Los eslovenos, por su parte, no lastimaban y sólo en el epílogo del primer capítulo se atrevieron gracias a Valter Birsa. En la segunda patita, las cosas no cambiaron mucho hasta la expulsión de Abdelkader Ghezzal, quien apenas estuvo 16 minutos en cancha. Zinedine Zidane (¿mufa?), argelino de origen, se lamentaba en las tribunas  por el error y más lo haría cuando a los 79′, Robert Koren metía un derechazo que el guardavallas Faouzi Chaouchi se comió como el inglés Robert Green. ¿Culpa de Jabulani? Las polainas. Los eslovenos celebraban poniéndose a la cabeza de su serie, sobre Inglaterra y Estados Unidos.

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