Día 2: El show de Diego

En 1994, ante Nigeria, Diego Maradona jugaba su último partido en un Mundial. Dieciséis años después, el “10” regresó. Sin estoperoles ni shorts, sino que de traje y corbata, como el estratega de la Argentina de su alma, a la cual le regaló un título como jugador (1986) y a la cual ahora quiere entregarle una nueva corona, pero desde el banco. Su plan comenzó perfecto, otra vez ante frente a los nigerianos, a quienes la Albiceleste venció por 1-0, en la primera jornada del Grupo B.

Se podrá argüir que la diferencia fue escasa y que los trasandinos terminaron sufriendo ante un equipo que no ofrecía demasiado, pero un par de cosas alimentan los sueños de Maradona. ¿La principal? Lionel Messi mostró destellos de los que hace siempre en Barcelona y que hasta ahora no había podido evidenciar con la camiseta de su selección. El Pulga estuvo activo, encarador y sólo le faltó el gol. Pero esa carencia no fue error del rosarino, sino que mérito del golero de las Súper Águilas, Vincent Enyeama, finalmente figura del partido.

La única vez en que las manos de Enyeama fallaron fue a los seis minutos, ante un cabezazo de Gabriel Heinze, jugador resistido como pocos, pero que se sacó la rabia metiéndola en un ángulo. La diferencia fue temprana, Argentina era una estampida, pero con el pasar de los minutos la presión disminuyó y comenzaron a verse algunas grietas. Arriba éstas eran representadas por un errático Gonzalo Higuaín y abajo por Jonás Gutiérrez, quien daba banda a Peter Odemwingie, Victor Obinha y a Taye Taiwo, quien se sumaba desde atrás.

Al borde de la cancha, Maradona hacía su propio show. Con un rosario envuelto en su puño izquierdo, gritaba al Galgo, dominaba a la Jabulani, corría, gesticulaba y dialogaba con el cuarto árbitro y el DT sueco de los nigerianos Lars Lagerbäck. Era pasión, era tango. Hasta que por fin se desahogó. Wolfgang Stark pitó el final y el Diego se relajó. Tanto que fue a la conferencia para regalar otra perlita: respopnder comiendo una manzana.

Gentlemen 1 – Yankees 1

Gol tempranero hubo también en el primer duelo del Grupo C. Corrió por cuenta de uno de los favoritos al título: Inglaterra. Los Three Lions se pusieron en ventaja a los 4 minutos y parecían construir la venganza contra Estados Unidos, quienes en el Mundial del 50 los habían vencido en el único juego que habían disputado en un Mundial. Los británicos se asentaban en la cancha con autoridad y le daban bastante trabajo al golero Tim Howard. No obstante, los Yanks, en algún momento reaccionaron, utilizando las orillas como principal vía de ataque.

Jay Demerit y Clint Dempsey se transformaron en los principales ejecutores de esa estrategia y resintieron tanto el esquema de Fabio Capello, que éste debió sacar a James Milner apenas a los 31′, por no cubrir satisfactoriamente el sector izquierdo. La sustitución generó un revivir inglés, pero cuando las cosas iban como la espuma, un remate de aparente inocencia de Dempsey, no pudo ser contenido por el arquero Robert Green, quien regaló el 1-1 a los 40′ y de llapa el primer gran ridículo de la Copa.

Alimentados por las ganas del triunfo, en el complemento ambos cuadros se prodigaron, otorgando variadas oportunidades de aumentar. Frank Lampard y Wayne Rooney, en Inglaterra, fueron los más peligrosos. Por su parte, Jozy Altidore, entregaba ilusiones para los estadounidenses, incluido un palo. A diez del final, eso sí, parecía haber un pacto de tregua en la cancha: el partido redujo revoluciones y el 1-1 prevaleció hasta el final.

Corea del Sur 2 – Grecia 0. El “Diablo” Ji-Sung Park metió la cola

Otro que aprovechó pajaroneos de amanecer fue Corea del Sur. Si bien a los 4′, Grecia casi los clava, los Guerreros de Taeuk reaccionaron 180 segundos después, en una pelota detenida que aprovechó el defensor Jung Soo-Lee. Así, los asiáticos desstruyeron de un plumazo la estrategia defensiva por el cual es conocido el esquema de Otto Rehhagel. Precisamente, como su habilidad no es tener la iniciativa, los griegos trataron infructuosamente de armar el juego suficiente que les permitiera llegar a la igualdad.

La pichanga se volvió algo cercano a una lata, a excepción de los bríos que mostraba Ji Sung Park, el volante surcoreano del Manchester United. Corredor nato, “Duracell” aplanó la cancha, atosigando rivales y creando nuevas oportunidades para su selección. Y dicho esfuerzo fue recompensado a los 52′, cuando el “Diablo Rojo” acrecentó las distancias. Tras ello Grecia intentó alzarse, teniendo en Theofanis Gekas a su hombre más empeñoso. No obstante, el enfrentamiento fue cediendo en intensidad hasta que se apagó con el triunfo por 2-0, que deja a Corea del Sur como líder (por diferencia de gol ante Argentina) del Grupo B.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: